Íñigo y su arte en piedras

Angel Iñogo Blanco de AnayaLo llamaban loco. Cuando las piedras tomaban forma gracias a sus manos y empeño en hacer algo que la mente le pedía a gritos, Ángel Iñigo sentía que su sueño no era locura, su mujer tampoco…siempre le apoyó y ante la mirada burlona de los vecinos, los comentarios y las críticas, su respuesta era: “él sabe lo que hace”.

Y en verdad lo sabía, lo que no imaginó es que su locura iba a ganar tanta fama a nivel mundial.

Convirtió su finca yaterana en un zoológico de piedra que representa la belleza de diversos tipos de animales y su relación con la naturaleza.

Temas como la sobrevivencia, el poder del más fuerte sobre los débiles,  encarnan la vida en la selva maravillosa de Iñigo y sus visitantes.

Ratones, serpientes, monos, cocodrilos que devoran aves, entre otros del reino animal, conforman un museo que sobrepasa las 400 esculturas de piedra talladas a mano desde hace más de tres décadas por un guantanamero.

La perseverancia y arrojo de Ángel Iñigo desplazaron a la adversidad, ambas virtudes le deparan hoy la satisfacción de que su sueño juvenil sea una obra única que atrae a miles de personas cada año a su finca-museo  San Lorenzo, ubicada en el alto de Boquerón de Yateras, a 24 kilómetros de la ciudad de Guantánamo.

Uno de sus cinco hijos, Ángel Iñigo Pérez, sigue sus pasos y crea nuevas esculturas que siguen dando vida al único zoológico de piedra del mundo.

Y es que a veces la locura, cuando va acompañada del amor…regala a muchos alegrías insospechadas…



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