Mujeres cubanas contra los demonios de la exclusión

Por Naily Barrientos Matos
¿En qué vanguardia no ha estado, con su calidez y ternura, la mujer? ¿Qué no hemos sido en estos 52 años las cubanas? Maestras, obreras, artistas, médicas, deportistas o investigadoras ¿Qué manigua, Palenque, Sierra o calle silenciosa en medio de la persecución batistiana no ha sido escenario de tierno batallar de la mujer cubana? ¿Qué zafra azucarera, campaña alfabetizadora o misión internacionalista no ha contado con la obra de la mujer?

Ella siempre allí, impulsando con su sentido común cada paso de la Mayor de las Antillas, ideando proyectos de inclusión social, abriendo caminos hacia el desarrollo científico técnico y en el hogar guiando certeras la educación de los hijos; conduciendo con su triple condición de madre, esposa, y trabajadora el día a día.

Es 8 de marzo nuevamente y las féminas en todo el mundo celebran su día, en un planeta dividido por los conflictos políticos y sociales, ambiciones financieras y políticas excluyentes en las que las mujeres cargan con el pesado lastre de la discriminación; a estas alturas aún convivimos en sociedades patriarcales donde la mujer debe triplicar esfuerzos para ascender en una profesión.

Tan solo en Europa, las damas ganan el 17% menos que los hombres por igual trabajo, cifra que en España, por ejemplo, alcanza más del 20%. En las elevadas estadísticas de los hambrientos predominan los rostros del sexo femenino, se calcula que alrededor del 60% de las personas que padece hambruna son niñas y mujeres.

En otros casos los códigos culturales confinan a la mujer a las labores domésticas, a ofrecer placer o sufrir incomprensibles castigos ante la menor seña de rebeldía.

En medio de tal panorama las cubanas no estamos exentas de convivir con prejuicios y caducos estereotipos; pero es incuestionable el empuje femenino en todos los ámbitos de la sociedad.

La Federación de Mujeres Cubanas, organización líder de cada política en bien de este grupo poblacional, aúna a más de cuatro millones de féminas en todo el país, más del 30 % de ellas ocupan cargos directivos mientras otras muchas asumen actividades productivas en la agricultura o trabajos por cuenta propia.

Todo ello avala las políticas de género que el país impulsa para dar a la mujer su justo lugar en la sociedad y posibilitar el acceso al empleo, los órganos políticos y de gobierno; en tal sentido Cuba ocupa el tercer lugar en participación femenina dentro del Parlamento.

Desde la Punta de Maisí y hasta el Cabo de San Antonio Cuba está llena de mujeres heroicas. En el tiempo y en la historia quedan las vidas de Mariana, leona en el empuje a sus vástagos y en la defensa de la Patria; Doña Leonor, única en el amor a su Pepe; Lucía Iñiguez, recta en sus principios de no ceder al chantaje; o de las mambisas guantanameras Juana Pérez Gutiérrez, esposa de Pedro Agustín Pérez; y Caridad Jaca. Celia, Haydeé, Vilma y muchas otras que en los llanos o la guerrilla enaltecieron a la mujer cubana.

En el ahora incierto de la injusticia contra Cinco cubanos la voluntad de estas mambisas renace en Adriana, Mirtha, Olga, Aurora y Elizabeth; ellas son depositarias de esa fuerza telúrica que acompaña a las cubanas en cada espacio de la Isla.

Yo fui una vez la fuente,
Yo fui una vez ventana,
Yo fui una vez simiente,
Yo fui una vez mañana

Mañana,
Simiente,
Ventana
Y fuente
Bendita, bendita aquella vez. (Canción de Silvio Rodríguez

8 marzo
8 marzo
)

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