Una finca yaterana “Sinnombre” pero con resultados

Beto, un caficultor destacado
Beto, un caficultor destacado

Por Dianelvis Delfino y Katy Cruz
“Cuando el interés y el amor al trabajo se combinan se obtienen grandes beneficios”- afirma Roberto Martínez Calunga-, un yaterano de la zona de Palenque ubicada a 47 kilómetros de la ciudad de Guantánamo, que en menos de cuatro años logró reordenar una finca cafetalera de esa localidad, gracias a las atenciones culturales en el cultivo de las plantaciones de café, principal renglón económico de esas serranías.
Con la modestia que caracteriza a los campesinos, Beto, como le llaman cariñosamente a este caficultor, confiesa que se asustó al llegar a aquellas tierras prácticamente abandonadas que superaban las 4 hectáreas donde la maleza era dueña y señora.

“Muchos me llamaron loco porque aseguraban que no podría recuperar aquella finca a la que decidí ponerle “Sinnombre”. Estaba en muy malas condiciones y tuve que sanearla. Yo entraba al campo a las cinco de la mañana y cuando llegaba la noche pedía que el día tuviera más horas para poder revivir ese terreno. Lo primero que hice fue llenar los bolsitos para hacer los viveros junto a mi esposa y algunos vecinos, luego podar, limpiar las plantas de café que estaban rodeadas de bejucos y otras matas agresivas que no las dejaban producir lo necesario así como renovar las plantaciones envejecidas. Ya al primer año de ese tratamiento acopié más de mil latas de café. ¡Un buen comienzo! ¿no?”
Intercalada entre cafetos, viandas y cítricos, la finca “Sinnombre” de Beto muestra otra realidad. En la cosecha actual este guajiro de 43 años de edad es uno de los mejores caficultores de Yateras cuya entrega se destaca por la prontitud y calidad de los granos.
“Yo recojo sólo el café que está bien maduro y cuando está acopiado lo trillo, o sea, selecciono los cerezos más sanos que no estén infectados por la broca, después lo paso por agua y los que floten los separo. Cuando los voy a entregar a la Planta Beneficiadora de Café de Palenque me pagan unos cincuenta pesos por cada lata. Es verdad que da mucho trabajo todo esto pero imagínese lo que uno haga debe hacerlo bien. Hay que tenerle amor al trabajo.”
La labor de Beto demuestra la eficacia del reordenamiento cafetalero, una práctica que consiste en la resiembra y eliminación de cafetos improductivos como garantía para una óptima cosecha de café lo cual aseguraría la importación y exportación del rubro a mayores niveles. Mediante este programa se aspira que Guantánamo, segundo emporio de café de Cuba, exhiba en el 2015 mayores rendimientos en sus producciones.
En la actual cosecha, este campesino cuya finca posee plantaciones de café Robusta y Arábico, ya recolectó más de 400 latas del cerezo y afirma, con la singularidad y arrojo de las expresiones de los hombres de campo que:- “ Llueve, truene o relampaguee sobrecumpliremos el plan y recogeremos mil latas porque para eso hay café en las matas”.

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